Hay mañanas en las que los desayunos parecen una competencia entre el reloj, el refrigerador y la cartera. Uno quiere comer bien, pero abre la alacena y encuentra tortillas, frijoles, media papaya, un poco de avena y dos huevos. Nada particularmente espectacular. Y, sin embargo, ahí puede estar un desayuno bastante completo. La idea de …