Una mañana despiertas con dolor de garganta, escalofríos y el cuerpo cortado. Apenas tienes ganas de desayunar, pero decides revisar tu glucosa y aparece una cifra que no esperabas: 248 mg/dL. Te sorprende porque la noche anterior casi no cenaste. ¿Cómo puede estar tan alta si has comido menos? Entonces surge otra duda. Si no …